Ir al contenido principal

EDUCACIÓN PARA LA VIDA HUMANA.

                          EDUCACIÓN PARA  LA VIDA HUMANA.

                                                                                (Anteproyecto de una enseñanza necesaria.)




                                                              


  PRESENTACIÓN.


Análisis de la situación problemática actual de la Pandemia Covid-19 en el mundo. Una propuesta.



  

F.P. Padrón.

  

   CUBA-MEXICO    

Enero/2021


 


 

 EDUCACIÓN PARA LA VIDA HUMANA.

(Anteproyecto de una enseñanza necesaria)

 

 

                                                             

 

 

PRESENTACIÓN.



Análisis de la situación problemática actual de la Pandemia COVID-19 en el mundo. Una propuesta.




Fernando Pérez Padrón.

https://drfernandoperez.blogspot.com/

Chetoso12311@gmail.com

 



Análisis de la situación problemática actual de la Pandemia Covid-19 en el mundo.

 

 Corren tiempos en los que la vida en el planeta se encuentra amenazada, lastimada, y con riesgo de desaparecer debido a diferentes factores que involucran en esencia, a la especie  más desarrollada en la Tierra, el hombre. Desde la ONU, en boca de su Secretario General, Antonio Guterres, así como de voceros de otros organismos internacionales, no cesan los llamados  de alerta, concretamente, acerca de dos fenómenos que tienen en vilo a la humanidad: la Pandemia del Covid-19 y el Cambio Climático.

Con respecto a  estos dos fenómenos  que amenazan la existencia de la humanidad,  se expresan muchas organizaciones científicas a través de resultados de investigaciones realizadas. Es difícil tomar partido sin riesgo de equívocos, acerca de qué hipótesis, tesis, investigaciones y otras  medidas, de las tantas que se anuncian  como probables soluciones a tan complejo problema  es, o son, las más completas y correctas.


En cuanto al  Clima-Pandemia.

 

El Secretario General de la ONU solicita a los gobierno del mundo que declaren un estado de emergencia climática y cumplan con sus objetivos de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, hasta que sea alcanzada la meta de cero emisiones. En este aspecto la solución del problema pasa, no tanto por la ciencia, como por la política, la economía y el control de la emisión de gases de los países, sobre todo de los grandes emisores.

En la Pandemia, se observan las mismas raíces que en los cambios climáticos: el abandono,  por el hombre,  de la naturaleza, aunque distintas sean las formas de sus manifestaciones. Múltiples,  son los videos de desaparición de especies útiles,  a causa de la limitación o desaparición  de sus hábitats,  de contaminación de mares, ríos, bosques, aire y tierra, etc. 

De hecho, existe un  rompimiento cada vez más significativo del equilibrio del ecosistema natural. Y como se observa, la generosa y a su vez, estricta naturaleza,  no espera por el hombre para restablecerlo. Es decir, la Pandemia y las “sorpresas” del Clima, pueden considerarse instrumentos de equilibrio de la naturaleza  agredida, lastimada.


¿Una solución rápida y barata a la Pandemia?

 

La solución pragmática del hombre al problema de la Pandemia del Covid-19, se sostiene con fuerza y amplitud, en la vacuna  que permita  crear "la inmunidad rebaño" en el mundo. La OMS  y un grupo de países con posibilidades de desarrollo científico trabajan incansablemente en esta dirección como solución loable de la crisis presentada. La gente, también,  cifra su esperanza  de salida de la Pandemia en "la vacuna salvadora",  como “única solución”  al problema planteado. La ciencia, se pondera con razón en la búsqueda de la salida de la Pandemia. Pero  la ciencia no es algo abstracto, sino una actividad concreta con diferentes campos, métodos  y medios  de estudios, los cuales son tratados bajo el prismas de diferentes ciencias particulares. El Covid-19 como objeto de investigación lo trata la Biología en sus diferentes ramas, así como otras ciencias naturales, pero las crisis económicas, psicológicas y sociales que la Pandemia genera, lo estudian otras distintas ciencias. También, la ciencia es una actividad social, un perfil ocupacional profesional, y como tal, su servicio no escapa a los intereses  de países y grupos mundiales y locales.

Tan es así, que ya se publica,  que la vacuna, aun producida por varios países, no alcanzará para todos, no sólo por las cantidades sino también por los precios. y preferencias de los más ricos. Los datos publicados por la prensa, dan a los países pobres y en ellos, a los más pobres, pocas posibilidades de vacunación, al menos por ahora. Tampoco, es una sola dosis y para siempre, luego, el problema, aunque para la ciencia aparenta estar resuelto, para la práctica económico-social, no.


¿Es la vacuna la solución definitiva  del problema?

 

Muchos años antes de la aparición y declaración de la Pandemia del coronavirus, científicos del área de la salud natural rechazaban el uso de vacunas en el hombre, argumentando,  entre diferentes rechazos, un supuesto daño al ser humano, por debilitamiento del  sistema nervioso,  posterior a las vacunas. Y por supuesto,  planteaban soluciones naturales que el tiempo ha ido borrando en la información general.

Hoy, encontramos a grupos de médicos representantes de la medicina oficial (alópata) en defensa de microorganismos útiles a la salud del  hombre y  también al ecosistema terrestre. Se demuestra, que en número superior a diez veces, la cantidad de microorganismos supera el número de células en el cuerpo humano,  con las que coexisten armónicamente a favor de la vida.

Opiniones, de un lado y de otro, parecen no ver la conveniencia obvia de juntar fuerzas en la solución del problema.

El hecho es que, la vacuna se sostiene como arma principal contra la Pandemia, aunque se hable de algunas medidas colaterales al respecto. 

Pero no sólo en el campo científico, físico-químico y  biológico,  encontramos discordancia;  también, en el terreno político-económico y social donde se toman las  decisiones acerca de ¿qué hacer ante la Pandemia y los desastres naturales? Aquí,  parecen más  complicadas  las soluciones  planteadas y tomadas,  puesto que  no siempre contamos con resultados positivos duraderos,  algo  ya observable  en los rebrotes y en los frecuentes cambios climáticos. A lo que se suma el agotamiento de la resistencia de la gente  en las condiciones  físicas, económicas, psicológicas, y sociales, en las que se ven “obligados”  a sobrevivir en tiempos de Pandemia y desastres climatológicos.

Es justo que se exija disciplina en la conducta de la gente y, sobre todo,  se hagan cumplir las medidas que tienden a evitar, los contagios entre personas, así como los  abusivos  precios por servicios, medicamentos, alimentos y otros menesteres necesarios a la población.

Pero el dolor  y otras penas, que muchas veces borran todo raciocinio,  no justifica que a todo el mundo, se juzgue por igual.

El testimonio, no es una prueba científica,  pero si es verdadero, debe servir al análisis de la situación que todavía es actual.

¿Quién no fue testigo, en medio de la desesperación de individuos, familias, comunidades, de  la espontánea e inteligente solidaridad de la gente, con el vecino, con el prójimo, conocido o desconocido,  como ocurrió en los momentos de saturación de hospitales, falta de médicos y de una orientación a la crisis de angustia y dolor  por el familiar cercano o,  sencillamente,  por la persona. Y también, del reproche a aquellos “irresponsables” e incumplidores de las normas establecidas?

 La dialéctica  que rige también en las acciones y conductas, conocida como ley de la unidad y lucha de los contrarios, mostró en los momentos críticos de la Pandemia, que la orientación (dirección) del movimiento de la inmensa mayoría de la gente, fue positiva. 

Los hechos ocurridos, (buenos y malos), en su interacción, muestran un saldo favorable a los pueblos, al fortalecimiento  de la unidad del conocimiento científico, con el saber  empírico-espontaneo popular. Muchas vidas se salvaron en los hospitales y muchas en los hogares. En los primeros , mediante la aplicación de protocolos establecidos por el Sistema Oficial de Salud y en los segundos, por el aprendizaje histórico, atesorado en la memoria y la práctica de la humanidad en la lucha por la vida.

 Solamente  en tiempos de crisis, como cuando el Sistema de Salud colapsa,  por el golpe y su propia ineficacia, por  el olvido y poco apoyo de siempre,  es cuando se ve la fortaleza y el valor de la gente “simple”. Toda ciencia necesita para su ejercicio de la sabiduría popular  y ésta, de una dirección y corrección social científica. 

La aleccionadora e imborrable experiencia de la Pandemia Covid-19 alimenta la insistencia del autor aun contra corriente, en que el fenómeno y su esencia no están lo suficientemente esclarecidos a la población en estos difíciles tiempos de Pandemia puesto que no queda claro para  "el hombre de a pie", qué lugar ocupa y qué papel él puede desempeñar en el problema y su solución. Se han privilegiado las medidas e información para evitar el contagio, pero no así, las necesarias orientaciones y apoyo, una vez contagiadas las personas que no tuvieron la  "suerte" de ocupar algún centro oficial para ser atendidas.

El fenómeno,  es el  virus,  causante del  “Síndrome Respiratorio Agudo Severo”, (SARS, por sus siglas en inglés). El coronavirus SARS-Cov-2 es un nuevo tipo de virus, detectado en 2019 que afecta a las personas y se dice que representa el origen de la Pandemia Covid-19.

 La esencia de la Pandemia se oculta en  las leyes de la evolución natural y la evolución  socio-histórica de la vida del hombre. La complejidad y las inconveniencias que se presentan en el estudio de estas leyes, pudieran ser los motivos por los cuales no se deslinda el fenómeno de la esencia, en la problemática actual del Covid-19.

Las investigaciones del fenómeno, amén ser necesarias,  son a todas luces insuficientes, y equivocadas,  cuando se obvian las condiciones  objetivas y subjetivas, naturales y sociales,  en las que convive  la mayoría de los seres “racionales”: la vida humana es muy desigual  económica y culturalmente.

 La condición del hombre,  de ser  a un mismo tiempo,  criatura natural y criatura social,  parece no contar cuando se analiza  la condición natural,  sin ver en ella misma, la condición social y viceversa. El estudio científico de la “Pandemia” y el “Clima”, ante todo, debe incluir,  el estudio de los hechos concretos que caracterizan, cuantitativa y cualitativamente, la vida humana. Pero no siempre es así, y tras determinados resultados de investigaciones  relacionadas con el coronavirus,  puede escucharse el “silencio” de apreciaciones  e intereses incompatibles con la realidad objetiva, en la que vive la persona invadida por los gérmenes.

 Existe la conciencia,  de que la búsqueda de resultados rápidos y completos, como solución del problema,  llevaría a una problemática mucho más compleja y difícil de solucionar, que la pronta y  “barata” vacuna,  si  se compara su costo, con otros de preservación  de la vida humana.

 Se sabe que la vacuna sólo es una contención temporal de la Pandemia, no exenta de riesgo. No hay secreto alguno en esta afirmación. Parte de la comunidad científica advierte que "la vacuna por si sola no es suficiente", pues el SARS Cov-2, se aprecia que "aprovecha cada grieta para reproducirse". El virus sobrevivirá aun con vacuna, por lo que se tendrá que lidiar con él, por mucho tiempo y temporadas, como con otros virus, que se enfrentan ya, por ejemplo, el de la influenza. 

Recientemente (12/2020) un laboratorio, inglés, de investigación del SARS Cov-2, informa que este virus se estaba “modificando”, así lo informó a la OMS. Días después, se detecta  otra nueva mutación proveniente  del  Sur de África, así como de otras y otras de diferentes partes del mundo. La preocupación que se lanza a la opinión pública es que habrá que crear nuevas vacunas y aunque se desmiente el hecho, este queda grabado en las mentes como foco de terror, ansiedad o angustia. Y no es para menos, pues hay una señal de alarma, en la nada  sorprendente información. La calma llega a la  gente, no sólo con la verdad de los hechos, sino también, con las probables medidas  solucionadoras del problema y al alcance de todos, o de una parte mayoritaria.

Es menester  insistir en algo conocido y simple: el virus está transformándose y en sus ya varias mutaciones detectadas, burla el sistema de defensa del cuerpo, preparado inclusive con una vacuna anterior, haciéndose cada vez más infeccioso, lo cual es natural, en microbios que viven en el planeta,  desde hace  miles de millones de años, y que en este tiempo, han sobrevivido “inteligentemente”, aplicando la intuición, con que les ha dotado la Naturaleza, para bien de la vida en general. Nada más alejado de la ironía es la afirmación: ¡para qué la Naturaleza ha creado los virus, que no sea para la vida! 

 Por lo tanto, la vacuna que contrarreste los efectos dañinos  del coronavirus definitivamente,  como la solución a la Pandemia del Covid-19 no parece estar a la mano por el momento. Sin embargo, la persona,  vacunada o sin vacunar,  puede ser preparada para cooperar en la solución del problema.


¿Por qué sobrevive  el coronavirus u otros virus a la vacuna?

 

¡Porque el hombre, mientras destruye el ecosistema natural,  hábitat  propio y de los virus, ofrece a éstos,  un nuevo y más suculento “terreno” de sobrevivencia  en su propio organismo: en sus intestinos afiebrados, en sus órganos y sangre,  llenos de tóxicos, impurezas y venenos!


Algunas reflexiones acerca de los virus y “el terreno” de sus sobrevivencias.

 

En la reflexión acerca de las palabras de Luis Pasteur en su lecho de muerte, de que el maravilloso, “Bernard tenía razón”, con respecto a que, “el germen no es nada, el terreno lo es todo,” se deduce que,  en el cuerpo de cada individuo (el terreno), está el foco principal del problema y no en el coronavirus mismo.

Por lo anterior, los esfuerzos principales, antes y  posteriores a la vacuna, se debiera  considerar en dirección a la higiene, nutrición y depuración natural del organismo humano, a la salud amplia e integral, a la calidad  de la vida, sin olvidar, que la Pandemia, no sólo ha generado muertes y sufrimientos sino también crisis económica  y social por lo que los beneficios, anteriores y post vacuna,  pudieran no ser para todos.  

Mientras tanto, el coronavirus y, en general cualquier microbio,  estará siempre bien donde se le detecte,  pues sus reacciones y  su existencia (vida), siempre, en todo momento, se desarrollan armónicamente de acuerdo con las  leyes inmutables de la evolución natural.

 Su tarea en los tejidos del cuerpo, es devorar sustancias orgánicas en descomposición, introducidas en el organismo por una  alimentación de materia poco o nada digerible,  así como por  residuos intestinales, que quedan  retenidos en el organismo, debido a eliminaciones deficientes de los filtros o emuntorios principales del cuerpo ( piel, intestinos, riñones, hígado, pulmones y otros).

 Las leyes naturales que operan en los virus y microorganismo en general son la guía constante  del camino de normalidad, por las que estos transitan, apoyados  en el instinto. Así, cumplen la misión que les corresponde: contribuir a la armonía del universo, base de la vida en la Tierra.


¿Por qué  el coronavirus “prende” en algunos cuerpos y en otros no,  a pesar de estar presente.?

 

De acuerdo con la lógica expuesta, el coronavirus que prende en cualquier  cuerpo es porque ha encontrado el terreno favorable para su desarrollo, o sea, en el caso humano, “el enfermo ignorado”, o no detectado. En el INTERIOR del cuerpo humano no existe virulencia a la temperatura de 37 grados Celsius. Pudiera presentarse pruebas de la existencia del  coronavirus en una persona dada, pero no necesariamente con el poder de multiplicación máximo todavía.  Es decir, “el germen”, huésped del organismo (“terreno”), a la temperatura normal de digestión, no adquiere el poder de multiplicación máximo. La digestión, como se sabe,  es una fermentación microbiana, y será felizmente saludable a la temperatura indicada.

 Quizás, por eso, a la pregunta del por qué algunas  personas a las que se le detecta el SARS Cov-2  no sufren síntoma alguno de su virulencia  se concluye que son “asintomáticos”, sin prestarse la suficiente atención a la fortaleza e higiene interior del cuerpo específico. Luego, sería sensato, estudiar y recomendar, la virtud de los cuerpos “asintomáticos”,  con el fin de prevenir o también curar, los efectos dañinos del coronavirus.

El coronavirus  y cualquier microbio, resulta virulento a temperaturas superiores a las del “trabajo” normal, interior, del cuerpo (metabolismo). Es cuando la colonia de virus, con sus toxinas,   ataca la vida del organismo, pues como todo microbio,  su poder de multiplicación máximo (virulencia) se desarrolla a temperatura de fiebre (superior a 37 grados Celsius). Mientras mayor es la fiebre, más tóxicos son los microbios, porque se alimentan de materia más corrompidas y ellos a su vez, eliminan más veneno y, por tanto,  más peligrosa es su presencia en el cuerpo enfermo. Altas temperaturas, tos, dolores corporales y malestares gastrointestinales, son los síntomas más significativos  de la presencia y peligro del coronavirus en el organismo, según estudio estadístico de una universidad de EU, realizado  de informes de la mayoría de países del mundo. 

No obstante, el peligro no es exclusivo del solitario tipo de virus SARS Cov-2, pues con este coinciden  otros tipos de virus, que de encontrar en el organismo,  terreno fértil, es decir las condiciones de desarrollo, apuntadas arriba, eliminarían más veneno y variado, haciendo más compleja aun, cualquier salvación de la vida.

Ni por mucho, los peligros de muerte terminan con la virulencia de los virus, pues los parásitos en el organismo son tanto o más dañinos: los primeros, disgregan material orgánico  corrompido, de los que se alimentan;  los segundos, o sea, los parásitos, se nutren de los alimentos con los que se mantienen el individuo  que los aloja,  o también, a expensas directa de la sangre y materias vivas de su cuerpo. Basta imaginar colonias,  de uno y de otros, en un mismo organismo,  para sufrir de espanto, o más bien, de alarma combativa,  por la salud y la vida.

Resulta inexplicable, entonces, que aparezca poca o ninguna información,  acerca del peligro real de los parásitos,  en las publicaciones  actuales, “cargadas”  de virus y coronavirus  y “silenciosas”, en cuanto a las lombrices, piojos,  y otros contaminadores y devoradores  de alimentos nutritivos para la salud de la persona. 

Lógicamente, las infecciones o también,  invasiones  y multiplicaciones de gérmenes  en el cuerpo, sea tiempo de Pandemia o no, suponen descomposición de materia orgánica muerta en un organismo afiebrado.  Por lo tanto, la salvación de la vida de toda persona intoxicada por la virulencia microbiana,  y/o parasitaria,  dependerá, en primer lugar,  de la prevención y combate de la fiebre en el interior de su vientre  así como de la actividad eliminadora de su piel,  riñones e intestinos. 

  

¿Puede el hombre existir sin los virus? 


La ciencia mundial libra una colosal batalla contra los efectos dañinos del coronavirus, gracias a lo cual la Pandemia de Covid-19 cede terreno. La lucha es cruenta y costosa, entre otros factores, porque el enfrentamiento no es contra “algo inferior, que no cumple con la definición que se establece para los seres vivos”, según escriben  algunos autores, sino contra un fenómeno socio-natural que involucra no sólo al virus, sino también al hombre.


La vida, en su condición substancial une, indisolublemente, microorganismo y hombre en la Tierra.


Ante la controversia, es imprescindible algunas aclaraciones: 

Los virus, en general, son microorganismos compuestos de material genético, protegido por un envoltorio proteico, o sea, los virus están constituidos por genes que contienen ácido nucleico que forman moléculas largas de ADN o ARN rodeadas de proteínas. A estos seres no sólo se le niega la condición de seres vivos, sino también se les califica “de cosa infecciosa, peligrosa para la vida del hombre”. Bueno, sinteticemos algunas verdades concretadas científicamente.  

La vida en general, según mediciones objetivas realizadas en fósiles hallados  en la Tierra, cuenta con poco menos de cuatro mil millones de años. Esto es un hecho, producto de la evolución y desarrollo de la materia inorgánica, de su transición de inerte, inanimada, a materia orgánica viva, animada.

La ciencia cuenta con las pruebas suficientes de que existe un antecedente objetivo a la vida y es la formación y desarrollo del universo, muchos miles de millones de años,  antes   que apareciera el planeta Tierra. Se calcula que la gran explosión (Big Bang) que dio origen al universo conocido, data en unos trece mil quinientos millones de años y nuestro planeta, en unos cuatro mil quinientos millones de años

 La vida,  no “nació” de golpe y porrazo, su estructura especial fue el producto de un largo proceso evolutivo de la materia que en su desarrollo  dio  lugar al universo,  y en él,  al sistema solar, al cual pertenece la Tierra. Esta es, una de las condiciones indispensables  para la existencia de los primeros seres vivos que la habitan.

Los seres vivos de entonces, eran microbios mucho más pequeños que los de ahora, pero al igual que los de hoy formados de sustancias orgánicas sobre la base del carbono, elemento cuyos átomos se relacionan en configuraciones diferentes con los átomos de otros elementos químicos como son el oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el fósforo y el azufre. Estas combinaciones estructurales dieron lugar, en la Tierra o fuera de ella,  a lo que hoy conocemos, biológicamente, como la  “proteína” (albumina).

La proteína, es el sustrato material de la  existencia de la vida. Sus funciones  básicas,  se expresan en la excitabilidad (capacidad de responder de cierto modo a los  estímulos del medio); el metabolismo (movimientos internos del cuerpo vivo) y,  la reproducción. 

 Sin la interacción (intercambio de sustancias)  con el medio circundante no se verificaría la vida. Si por cualquier circunstancia cesara este intercambio, el cuerpo proteico moriría.

Pudiera parecer que estamos, solamente, ante procesos químico-físicos y biológicos en los inicios de la vida, pero no es completamente así, pues la excitabilidad o la respuesta a los estímulos del medio de los primeros seres vivos en el planeta, nos habla de una propiedad de toda la materia, el reflejo, del que luego, a lo largo de miles de millones de años posteriores, permite en los seres vivos, el surgimiento de  la capacidad de reflejar el mundo externo. Primero, como una necesidad del desarrollo,  la capacidad de sentir (la sensación) y de ésta, la percepción y demás cualidades reflejas de los seres vivos, estudiadas por las ciencias psicológicas. 

Los clásicos de la filosofía científica, fundamentados en investigaciones de la naturaleza y su dialéctica, explican, algo comprobado en nuestros días, que la vida, sustancialmente, es  “la modalidad de existencia de los cuerpos proteícos”, consistente en el  proceso de auto renovación constante y permanente de los elementos químicos que integran el cuerpo vivo. Esto consiste, en un proceso simultáneo de asimilación y desasimilación, de nutrición y drenaje. Del medio, el ser vivo, toma los elementos y al medio, devuelve los desechos de su digestión. Precisamente estas acciones realiza el coronavirus dentro del el organismo humano.

 Por lo tanto, los microorganismos, los virus, sí son seres vivos y  no precisamente perniciosos. Además, no son seres aislados y el coronavirus no es una excepción. Este es un tipo de virus, parte, de una comunidad de gérmenes, compuesta por bacterias, hongos y diferentes  tipos de virus y microorganismos, con antecedentes que data en 3200millones de años (el 85% del tiempo de vida en la Tierra), en lo absoluto, seres inferiores a las plantas y animales.

 Se pudiera  comprender  mejor lo anterior, si se reflexiona que los microorganismos, no sólo fueron los primeros seres vivos en la Tierra, sino también, los que agrupados en sistemas ecológicos, posibilitaron y posibilitan todavía, el disfrute de  la  vida en ella.

En términos científicos, el concepto de evolución señala como errónea la concepción de que  lo anterior es lo inferior, así como que lo posterior, es lo superior: errores, conceptualmente, crasos. Sencillamente, la vida microbiana precedió en la evolución a la aparición de plantas y animales,  aunque estos últimos sean, los más estudiados por el hombre y aquellos, los microorganismos,  los olvidados en las investigaciones de sus largos  tiempos iniciales  de existencia. Sin ellos, no se podría dar el reciclado de los elementos químicos, de la vida,  la fijación del nitrógeno atmosférico relacionado con el oxígeno, en fin, plantas y animales y el hombre por supuesto, no existirían sin la labor de los microorganismos.

 Con la aparición del Homo sapiens, hace aproximadamente 50000 años, se empieza a contar la edad del hombre en la Tierra, con muy corta historia,  comparada  con el tiempo de evolución  de los microorganismos. Gracias, al desarrollo alcanzado por homínidos que le antecedieron y le sirvieron de base, entre ellos el considerado  más cercano, el Australopiteco  y,  gracias, en esencia,  al trabajo y  la vida social, así como a otros factores como son el lenguaje y la conciencia,  es que adquiere la dimensión de ser humano,  todo,  bajo leyes ya no sólo de evolución biológica (natural), sino predominantemente, de la evolución histórico-social.


Conclusiones


Llegado hasta aquí, trataremos de construir el juicio de juicios, es decir las conclusiones. 

La probable solución del problema "Pandemia Covid-19-Clima", en la Tierra, no se evidencia en una ni en muchas medidas de países aislados o agrupados condicionalmente por intereses de cualquier tipo que sea. La voluntad de la colaboración entre países y humanos, sólo en el discurso que se escucha siempre, no salva al planeta y amenaza a los vecinos como Marte y Venus con que ocurra lo mismo, en la conquista del espacio cercano, por el hombre.

Con el planeta Tierra se salva la humanidad y viceversa, sin que se evidencie otra salida a las crisis que dañan hoy al hombre y su hábitat. Así comprendido, la acción humana debe conducir al restablecimiento del equilibrio ecológico perdido, mediante la protección de la Naturaleza y el respeto a sus leyes, y al mismo tiempo, al restablecimiento del equilibrio social entre las personas y el respeto a la condición humana.


PROPUESTA.

 

Anteproyecto de una enseñanza necesaria.

 

¿Qué debe  hacer, el  joven homo sapiens, con apenas cincuenta mil año de aparecido, ante la degradación del ambiente y la probada sobrevivencia, durante  miles de millones de años de los incalculables  tipos de virus existentes en el planeta’?

De forma general, aunque polémica,  parecería una respuesta acertada:

 

¡Aprender a coexistir con todos los seres vivos y entre  los humanos en particular!

 





Aprender, como parte de la solución de un problema tan sumamente complejo como el que estamos tratando, prescinde  de un modelo de educación (enseñanza) general y/o especial, nueva,  fresca. Así, el aprendizaje dirigido a la coexistencia entre los seres vivos, entre otros factores, sería una contribución importante a la salida de las crisis actuales y por venir. 





Es difícil no coincidir con la propuesta planteada pues resulta imprescindible imprimir fuerza nueva a  la dirección y orientación  de la conducta del hombre en el cuidado y la preservación de la Naturaleza,  el ecosistema socio-natural y la propia existencia de la especie humana,  también en peligro de extinción. De la conducta (positiva o negativa) del ser más desarrollado del planeta,  dependerá la cercanía o  la lejanía de  la solución del problema, Pandemia Covid-19-Clima. 

Por eso,  no son pocos los que buscan en la educación, un factor de solución al problema,  debido a que el hombre, no nace humano,  APRENDE A SERLO,  mediante la asimilación de los  valores de la cultura humana, proceso en el cual transforma sus aptitudes o facultades adquiridas,  en capacidades para la acción entre humanos, para la creación y el desarrollo propio y de la sociedad. Esto por sí mismo, constituye un proceso educativo, dado  en la vida, a través de la vida y para la vida. 

Pero en estas circunstancias de la vida en la Tierra, sería imperdonable cualquier utopía por pequeña que fuere. La realidad que vive la humanidad,  requeriría de un cambio de vida de la inmensa mayoría de los hombres, condenados a la pobreza, muchas veces, extrema; condición  social, más letal, que la intoxicación,  que  microbios y parásitos juntos,  puedan crear en el organismo humano.

La educación, por sí misma, tanto en su forma general social como especial (oficial) no puede rebasar el sistema económico y político-social a la que corresponde y le fundamenta. Pero, de hecho y derecho, sí puede y debe,  formar parte de la vanguardia  del desarrollo y los cambios necesarios y suficientes de las circunstancias históricas de los países y de  la humanidad en su totalidad. 

En este contexto se encuadra el “Anteproyecto de una enseñanza  necesaria” como propuesta, de una modesta contribución, al enfrentamiento a la Pandemia Covid-19 y sobre todo, al de una vida humana mejor en la Tierra.

El Anteproyecto, estaría dirigido, primeramente, a educadores profesionales y no profesionales, investigadores, administrativos, políticos y otros que deseen participar o se les designen, para la preparación didáctica en una enseñanza, no precisamente, clásica.

Como segunda etapa, el Anteproyecto,  está concebido  para la población. En el aprendizaje de los contenidos de la enseñanza los participantes intervendrían como educador y educando, simultáneamente.

Existen actualmente y desde hace mucho tiempo, instituciones, asociaciones civiles, sin objetivo de lucro inclusive, con buenos resultados en calidad de vida, cuidado de la naturaleza y centros de aprendizaje para una vida mejor, etc.

¿Por qué no ampliarlas, revitalizarlas,  mejorarlas, de modo que constituyan junto con el pueblo y sus instituciones oficiales: educativa, de salud, productivas, culturales y otras muchas, la fuerza  capaz de preservar la vida y  su único hábitat en todo el universo,  hasta nuestros días, el planeta Tierra?

Se trata, no de sueños trasnochados, sino de transitar por caminos ya emprendidos, de modo  creativo y con la participación de la sociedad pueblo y la sociedad instituciones.

Durante los últimos  25 años, hemos alternado la docencia e investigación universitaria, con el trabajo en la Asociación Civil ,”Aprendizaje para un estilo sano de vida”,  fundada para servir a la vida de un modo natural,  gracias a lo cual, al presentarse contagios severos del coronavirus, sin otras alternativas al alcance,  algunas familias,  utilizaron recursos científicos y prácticos “APRENDIDOS”  para superar situaciones  que parecían  negativamente definitivas, no sólo de personas ajenas y cercanas necesitadas,  también, de un servidor. Otras muchas y variadas situaciones complejas y difíciles, la vida ha demostrado,  que  pueden ser resueltas con la participación de las familias y  la sociedad pueblo, coordinada con la sociedad instituciones. 

La necesidad y la demanda social (mundial) están latentes, en nuestros tiempos de crisis, y  justifican, el ¿por qué del Anteproyecto de actuación propuesto?.

A su vez, es tarea del Anteproyecto, el  esclarecimiento  del  ¿para qué  la  “enseñanza necesaria” que se propone?:

Para el aprendizaje, de vivir como humano, entre humanos,  en el respeto por las leyes de la vida natural y la vida social;

Para la preparación,  de un hombre activo, consciente  y espiritualmente constructivo,  con convicciones y actitudes, responsablemente, positivas en sus relaciones con la naturaleza, con  la sociedad, con su prójimo nacional y de otras naciones  y, consigo mismo.

 Las condiciones actuales y futuras del mundo son circunstancias objetivas y subjetivas,  a las que hay que ir “acomodando” las influencias e influjos de la enseñanza y la educación en sentido estrecho.

¿Qué contenido tener en cuenta en el Anteproyecto, cuya asimilación sería el objetivo y a su vez, el resultado (aprendizaje) de la enseñanza y la educación nuevas del sujeto individual y colectivo?

 Uno básico, que comienza por el conocimiento del universo, pasa por el Sistema Solar y el Sistema Tierra-Luna y  aterriza en la vida humana, considerando sus antecedentes, aspectos, niveles cronológicos y formas diferentes.

Otro específico, que responde a inquietudes o interés del sujeto (individual y/o colectivo)  con respecto a la vida humana, en sus aspectos químico-físico, mental-espiritual  y económico-cultural.

El contenido de la enseñanza necesaria se plasma en forma de tareas, o sea,  de objetivos dados en condiciones determinadas (tiempo-espacio), concibiendo primero,  la habilidad, el hábito, la actitud y en ellos, los conocimientos necesarios para lograrlos.


¿Cómo y con qué se realizarían las tareas planificadas?


La respuesta corresponde a los métodos, procedimientos y medios didácticos,  puesto que la Didáctica, es ciencia de la dirección (enseñanza) y demás componentes  del contenido de la instrucción.

El Anteproyecto recoge una selección psicopedagógica de diferentes métodos de enseñanza y educativos que pudieran tenerse en cuenta por los educadores.

De forma general,  el arranque debe fundamentarse en  diagnósticos de las variables situaciones, desde el inicio y permanentemente, por lo  que deben ir acompañadas de  evaluaciones (calificaciones) iniciales, periódicas,  intermedias y finales.

El modelo de actuación debe ser la luz con la cual iluminar todos los caminos de educador-educando. Algunos componentes generales del modelo a seguir pueden ser tomados de los principios didácticos y educativos, que atendiendo a  filosofías determinadas,  se sustentan entre educador y educando. Las publicaciones son amplias al respecto. No obstante,  en el Anteproyecto de la enseñanza necesaria, se  propone recoger un conjunto de principios didácticos y educativos, que la vida aconseja modelar, para la salud y la felicidad de mujeres y hombre, en el Planeta todo y de todos los seres vivos sin  hegemonías, ni fatuos elitismos.

 



Comentarios

  1. Sin dudas es un enfoque novedoso y revolucionario porque se propone ir a la esencia del fenómeno de la actual pandemia. El conocimiento que propone se enfila hacia una nueva cultura planetaria que dote a los seres humanos de algo que sobrepasa cualquier futura pandemia, desde la búsqueda del equilibrio que es cada vez más frágil. Gracias Fernando por la batalla que emprendes por la vida. Cuenta conmigo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Presentación

Dr. Fernando Pérez APRENDER A APRENDER Este blog es creado con la intención de compartir mis propios estudios, proyectos y opiniones acerca de temas de interés  como la salud, educación, y sociedad.